|
<<< volver |
13.07.08
Inseguridad
Procesan a policía que asesino en Villa del Parque
Era un sábado más del 2006 cuando Franco Chail y Mario Márquez se frenaron en la esquina de Navarro al 3100 con su moto. Mientras esperaban a un amigo que los llamara telefónicamente el cabo Miguel Gómez apareció en escena y al grito quietos hijos de puta le disparo a Chaile sin mediar palabras, este quedo tirado en el piso convulsionado. Minutos mas tarde perdería la vida injustamente.
Hasta hace unos días era un episodio más en el que un policía mató a un ladrón durante un robo. Como en otros tantos casos, la Justicia debía determinar si el oficial había abusado de su legítima defensa. La situación del agente no aparecía muy complicada: una fiscal había convalidado la versión del robo e incluso un juez había imputado al amigo de la víctima. Pero dos años después del crimen, con otras pericias, un fiscal y un juez nuevo, el entonces cabo de la Federal Miguel Ángel Gómez quedó procesado por el asesinato de Franco Chaile de 28 años, cometido en Villa del Parque el 26 de marzo de 2006.
Eran las 2.20 de aquel sábado cuando Chaile y Mario Márquez frenaron en Navarro al 3100 con una moto Honda. Llevaban un bolso lleno de herramientas porque Chaile era estudiante de Ingeniería Electrónica. Esperaban la llamada de unos amigos para ir a uno de los bares de San Martín y Beiró. Estaban parados en la vereda, al lado de un árbol y a metros de un Fiat 128, cuando sintieron que alguien venía. Se escuchó un grito y un disparo. Chaile quedó tirado en el piso con convulsiones: el tiro le había dado en la cabeza.
"Estábamos hablando cuando Franco me hizo un gesto y yo me di vuelta. Quietos, hijos de puta, se escuchó. Después vi el fogonazo y el humo del arma. Miré al lado mío y vi a Franco sacudiéndose, relató Mario Márquez.
En el expediente, la versión del policía sostiene que minutos antes, el sereno de un garaje de mitad de cuadra lo llamó para decirle que dos personas en una moto estaban robando el 128. Gómez estaba fuera de servicio. Llamó a la comisaría, pero no esperó a que llegaran los patrulleros.
La familia de Chaile denunció el caso ante la Cámara de Apelaciones. Luego de eso Ricardo Pinto asumió como nuevo juez de instrucción en la causa y los aceptó como querellantes. Además, la fiscal fue separada y se hizo una nueva reconstrucción del crimen.
Después, la versión de Gómez empezó a perder solidez. El sereno se presentó en la fiscalía y explicó que él no había visto el ataque y que los policías le habían dicho que firmara su declaración sin leerla. En otro testimonio, el dueño del 128 señaló que la cerradura había sido rota tiempo antes del crimen. Por último, la pericia balística confirmó que el disparo "se hizo por lo menos de 3.30 metros de distancia, con lo cual la escena de cercanía que describe Gómez es difícil que se hubiera producido.
Por un pedido del procurador general Esteban Righi, se le abrió un sumario administrativo a la fiscal y también se pidieron informes sobre el accionar de los policías de la seccional 47ª.
Ahora el juez Pinto decidió imputar a Miguel Gómez por el homicidio. Esta semana Clarín llamó a la comisaría 39ª para hablar con el policía procesado. La persona que atendió confirmó que Miguel Ángel Gómez sigue en actividad y dijo que ya no es más cabo: lo ascendieron a sargento.